
Guagüero
Para llevar niños de más de ocho
meses, inquietos y acrobáticos, para encarar turismo de aventura urbana o
montañosa de llanura, lacustre, delteña.Con las mismas ventajas de la
kepina, a la que suma la prolongación de la intimidad del contacto.
como
se usa:
1) Doblá el Guagüero a la mitad y ponlo como un poncho sobre el hombro. 

2)Tomá
el extremo de atrás y apoyalo desde atrás sobre el hombro, de tal manera
que forme una U
a la mitad de tu espalda.

3)Tomá
el extremo más largo y cruzalo sobre el más corto llevándolo
hacia
atrás

4)Engánchala
en la U de
la espalda.
5)Anudando
ambos extremos en tu cadera.

6)Intuduce
a tu bebé por la parte superior de esa equis que se formó.
El bebé
quedará rodeándote con sus piernas.
Luego
acomoda la tela según tu preferencia.
Esta
al estirarse se adaptará a tu cuerpo y al de tu hijo.

Kepina
Verdadera incubadora incaica. Si
tu bebé nació antes de tiempo, la kepina te ayudará
a remplazar al útero que abandonó a destiempo
en un abrazo permanente, cerca de tus
senos que son el
alimento justo, dejándote los brazos libres para tus quehaceres y
tus otros hijos. Remplaza eficazmente
las incubadoras Informate en ÑUÑU o la Red de Cuidados Canguro.

Sabía usted que el uso de la
kepina o guaguero funda en los
niños el valor de quedarse callados cuando los adultos hablan, dado que
cuando ellos no lo hacían, escuchaban conversaciones de sus madres y padres
con otros a su mismo nivel, generalmente referidas a ellos

Sin duda el llevar a mi bebé en kepina me hizo
disfrutar de muchas emociones, seguridades, confirmaciones.
Aún tengo grabadas esas sonrisas de Nahuelito mirándonos frente
a frente y a carcajadas limpias cuando veía volar a una paloma, la gente conversar
conmigo, los perros y gatos en la vereda, las vidrieras, todo su mundo, el tiempo que
quería mientras yo podía ir de aquí para allá, trámites, viajes, subir a los
colectivos, trenes o subtes, siempre con la seguridad de que no se caería, que no me lo
arrebatarían y que yo lo protegía por todos los ángulos de su cuerpo, teniendo sus
"patitas" libres.
He colgado ropa en la soga, con mis bebés en la
kepina, he trabajado la tierra, he preparado comida (hasta que debía prender los fuegos)
hasta he ido al baño incluso, con Calén, mi última beba me caí después de una
increíble torcedura y ella ni se despertó, después de lo cual con ayuda subí al
colectivo y viajé pero ella estaba segura con mis senos a disposición ("copetín al
paso", como dice el abuelo) para calmarla. A la hora del llanto un recurso es un
paseo en kepina.
La ceremonia de ponérsela es personal y sensual, una vez
anudada si eres diestra pasas la cabeza y tu mano derecha por dentro y colocas el nudo
plano entre tus homóplatos, luego el niño, la tercera punta del triángulo entre su
cuerpo y el tuyo, allí le das un besito y si rezonga una mamada, no olvides cubrirte el
hombro como encapuchándolo para que no moleste a la clavícula. Se ajusta según la ropa
que tengamos puesta, pero no conviene muy floja pues te dolerá la cintura, a ellos no los
aprietas y están como en los brazos. Es bueno que tome olorcito de mamá para cuando
tengan que apoyar al bebé encima de la kepina a modo de sabanita provisoria, o cambiador
o paraguas de emergencia, tapa el viento, de una bocanada de humo o evita que lo alce
alguien que nos hace desconfiar.
Llevarlo en kepina es como mimarlo continuamente hasta que
crecen y se deslizan, como siempre ellos deciden cuando.
Ana María Corres de Sansalone