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La leche materna es un recurso natural y renovable. El amamantamiento es una práctica ecológicamente viable que ha de promoverse, protegerse y apoyarse. El amamantamiento impide el deterioro ambiental limitando el crecimiento de la población y evitando el desperdicio de otros recursos. En contraste, la alimentación con biberón crea daños ecológicos en cada etapa de producción, distribución y consumo, fomentando la desforestación, la erosión del suelo, agotamiento de los recursos naturales, la contaminación y una mayor fecundidad y morbilidad y mortalidad infantil más elevadas. El apoyo activo del amamantamieto ha sido la tarea de las madres y profesionales de la salud, si bien, dadas las ramificaciones ecológicas de las modalidades de la alimentación, el apoyo al amamantamiento debería ser una prioridad de quienes están interesados en proteger el medio ambiente. A pesar de las enormes ventajas ambientales del amamantamiento, y de otros beneficios extraordinarios que proporciona la leche materna – entre ellos, los de índole nutricional, inmunológica, higiénica, psicológica y económica – sólo una pequeña proporción de madres en los países en desarrollo o industrializados del mundo practican un amamantamiento “óptimo”. “óptimo” consiste en amamantamiento exclusivo hasta que el niño tiene 6 meses de edad, con amamantamiento continuo pero complementado durante al menos dos años. La práctica del amamantamiento se ve amenzada por prácticas hospitalarias que separan a la madre del niño, por falta de apoyo de colegas de alimentación y por la comercialización de la formula infantil y la creencia errónea de que la leche materna no es alimento suficiente para el lactante de de poca edad. Desde hace tiempo se han documentado las extraordinarias ventajas del amamantamiento para la salud y la nutrición. El amamantamiento es reconocido ahora como ambientalmente importante y beneficioso.
AMAMANTAMIENTO: UN RECURSO NATURAL Y RENOVABLE
El amamantamiento representa la conversión más eficiente de material vegetal a un alimento de alto contenido de energía y proteína ideal para el lactante. Proporciona nutrición óptima para los bebes. Permite a las familias reducir ( no solo reciclar) el consumo de productos no degradables, ineficientes en función de energía. Además, el suministro de leche materna se renueva con cada embarazo. El amamantamiento desarrolla una función biológica global vital al postergar casi tantos nacimientos como casi todos los demás métodos anticonceptivos combinados. El amamantamiento amplía el espaciamiento de los nacimientos al retrasar el retorno de la ovulación. El riesgo de ovulación se reduce con una mayor frecuencia de la alimentación al pecho materno, una mayor duración de cada periodo de alimentación y una menor cantidad de alimentos complementarios. Si una mujer amamanta exclusivamente a un bebe menor de 6 meses de edad, y no está menstruando todavía, está protegida en un 98% contra el embarazo. Hay ejemplos históricos de incrementos de la fecundidad asociados con el descenso del amamantamiento. Un estudio de cinco países en África demostró que a la ovulación retrasada y la abstinencia relacionadas con el amamantamiento correspondía un 33% de reducción en la fecundidad máxima mientras que a los métodos de anticoncepción les correspondía solo el 5%. Los lactantes alimentados con pecho materno en los países en desarrollo crecen mejor y sufren menos enfermedades que los alimentados con biberón, reduciendo así la necesidad de medicamentos y la carga sobre los servicios de salud. Se ha demostrado que el amamantamiento reduce notablemente la incidencia de la diarrea y las infecciones respiratorias agudas, causas principales de muerte infantil en el tercer Mundo.- El amamantamiento no desperdicia recursos naturales ni crea contaminación. No requiere envase, producción, transporte o envío. No se necesitan utensilios o tratamiento térmico para su preparación y adminstración segura.
ALIMENTACION CON BIBERON: UN SUSTITUTO PERNICIOSO PARA EL AMBIENTE
La alimentación con biberón, en contraste con la leche materna, desperdicia recursos y surte un efecto negativo sobre el medio ambiente. En cada etapa de su ciclo de vida ambiental – producción, transporte, utilización por el consumidor y evacuación -, la leche artificial agota recursos escasos y crea contaminación. El uso de leche de vaca en vez de leche materna entraña graves consecuencias ambientales y ecológicas. Las mujeres del mundo en desarrollo producen unos 20 millones de toneladas métricas de leche materna por año, más de 10% de la cantidad de leche fluída consumida en el mundo. El número de vacas lecheras para sustituir este valioso recurso necesitaría aumentarse sustancialmente si descendieran las tasas de alimentación de pecho materno. Pero el ganado agota el suministro de granos, en los EE.UU. solamente, hay unos 10 millones de vacas lecheras, cada una de las cuales consume aproximadamente 3500 kgrs. de granos y otros concentrados por año. Los fertilizantes a base de nitratos que degradan el ambiente se utilizan a menudo para el cultivo de granos destinados a las vacas lecheras, y también se utilizan muy a menudo en la producción de plaguicidas y otros productos químicos. Además el ganado contribuye a la contaminación del aire, el suelo y el agua. Producen metano, un importante gas causante del efecto invernadero, a razón de 100 millones de toneladas de metano por año o 20% de las emisiones anuales de metano por año. Los desechos sólidos procedentes de las vacas pueden introducirse en ríos y en aguas subterráneas contaminandolas, alterando críticamente la ecología marina y creando al mismo tiempo un grave problema de salud pública. Se estima que una vaca promedio produce 47 libras de deshechos por día. Las vacas lecheras necesitan pastizales; el desbroce del terreno para producción de pastos conduce a la desforestación y la erosión de la tierra. Dicha desforestación puede resultar en la perdida de especies singulares de plantas y animales. Los pastizales de todo el mundo están sufriendo erosión por utilización excesiva. Se estima que cada vaca consume 900 libras de vegetación por mes. Sin plantas que sirvan para retener el suelo, absorber el agua o reciclar los elementos nutritivos, la tierra se hace cada vez más vulnerable a la erosión por el viento y el agua. Además, con casi 5 mil millones de cascos que pisotean la tierra, compactándola con 24 libras de presión por cada pulgada cuadrada, el suelo es menos capaz de absorver el agua y más propenso a la erosión. La alimentación con biberón requiere el uso de combustible valioso. El combustible se consume para tratar termicamente la leche de la formula y producir materiales de envase y botellas. El transporte de la formula o de los materiales requeridos también exige el uso de combustible. Al nivel de familia, el combustible se necesita para calentar el agua con el fin de esterilizar biberones y chupetes o boquillas y preparar la formula. Este combustible es a menudo leña. Con 200grs. De combustible requerido para hervir un litro de agua, un lactante alimentado con biberón requeriría aproximadamente 73 kgr. de leña por año. La FAO ha estimado que parta el año 2000, 150 millones de personas harán frente a una aguda escasez de leña y 1800 millones de personas estarán dependiendo de la tala excesiva de los recursos disponibles para atender sus necesidades de combustible. Cuando la leña no se utiliza, se emplea el carbón, energía nuclear, electricidad u otras formas de energía. Cada una de estas formas a su vez agota recursos escasos y ocasiona contaminación o perturbación ambiental. Si los combustibles no se utilizan para asegurar agua limpia y biberones para la alimentación de los lactantes, los problemas de higiene transforman a los biberones en instrumentos mortíferos. La alimentación con biberón desperdicia agua. Se necesita agua para esterilizar los biberones y preparar la formula y para lavar y enjuagar el equipo. Se ha estimado que un litro de agua por día para mezclar los alimentos y otros dos litros para hervir los biberones y los chupetes o boquillas. Sin embargo, en muchos países en desarrollo, el agua es un recurso valioso; estos requisitos pueden representar una enorme demanda sobre los recursos hídricos y sobre el tiempo de los miembros de la familia en países donde el agua es escasa o está lejos del hogar. La alimentación con biberón utiliza recursos no renovables. La alimentación con biberón requiere materiales tales como estaño, plástico, vidrio, caucho y silicio, y papel a fin de fabricar los biberones, los recubrimientos de biberones y los chupetes o boquillas y empacar la fórmula y productos afines. Además, hay un empleo creciente de biberones listos para uso en muchos países, con lo que se incrementa la cantidad de material no degradable empleado para alimentar con biberón. La alimentación con biberón crea contaminación. Todos los aspectos de la alimentación con biberón crean un problema de evacuación de deshechos. El papel y estaño se utilizan para envasar la leche o la formula. Los plásticos son prácticamente indestructibles y siguen siendo agentes de contaminación mucho después de su evacuación. Estos plásticos se queman a menudo en los incineradores municipales produciendo dioxinas sumamente toxicas. Como alternativa, el uso de rellenos sanitarios para evacuar los suministros y equipos utilizados para alimentar con biberón resulta a veces en contaminación de las aguas subterráneas a medida que los deshechos se introducen a través de los recubrimientos o simplemente se producen sobreflujos. El sobreflujo y vertederos no vigilados crean graves problemas de salud publica. La condición fisica de la tierra se está deteriorando año tras año y se necesitan cambios para que el mundo vuelva a la senda de un progreso sostenible. En vista de las ramificaciones ecológicas de las modalidades de alimentación infantil el apoyo activo de la lactancia debería ser una prioridad para todos quienes están interesados en proteger el ambiente y preservar la calidad de la vida humana.
ACUERDO DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE Y DESENVOLVIMIENTO
Considerando que la leche es un valioso recurso natural renovable. El alimento ideal específico para su especie, aportando innumerables beneficios no solo para quien lo consume, sino a su madre que lo ofrece, como también para nuestro planeta. Considerando que el amamantamiento es un derecho inalienable de todos los mamíferos; Considerando que la alimentación a mamadera con leche artificial largamente difundida para la especie humana, causando enfermedades y muerte a muchos bebes y perjuicios en la salud de la mujer; Considerando que la alimentación artificial contribuye a causar daño a nuestro planeta, dado el enorme desperdicio de recursos, a través de gastos de transporte, almacenamiento, preparación, desmalezamiento para un precario y consecuente uso de fertilizantes y pesticidas, así como una producción de metano, contribuyendo a formar un criadero de efecto estufa; PROPONEMOS: Que la leche materna sea considerada un recurso renovable que debe ser promovido, apoyado y protegido por los ciudadanos, ONGS y los gobiernos. Que debe ser respetado el derecho biológico de cada especie de mamífero de ser amamantado exclusivamente de acuerdo con su necesidad biológica específica. * Que las industrias de alimentos infantiles, mamaderas y chupetes cumplan con los artículos y principios del Código Internacional de Comercializacion de Sustitos de La leche Materna de la OMS/UNICEF aprobado por la Asamblea Mundial de la salud de 1981, resolución 39.28 de 1986. Forum Global 1992 – Brasil – Rio de Janeiro.